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Historia y actualidad de los ovnis

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David Gustavo López

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Busto gris genérico: retrato no disponible
    Bio
    España
    investigador

    David Gustavo López es un investigador madrileño del fenómeno ovni, uno de los fundadores de la ufología científica española y coautor con Félix Ares de Blas de los principales estudios estadísticos de la casuística española de los años setenta. Cabria (Fuente 1, pág. 168) lo llama «otro monstruo de la ufología científica» y considera que los trabajos estadístico-matemáticos que hizo en permanente colaboración con Ares supusieron avances «muy considerables» para establecer patrones científicos sobre la naturaleza de los ovnis en España.

    Pertenece a la que Cabria (Fuente 1) llama segunda generación de la ufología española, la de los jóvenes estudiantes que llegaron al tema a finales de los sesenta. En abril de 1967, cuando cursaba los primeros años de universidad, empezó a editar con Antonio Marín, bajo el nombre de Grupo Universitario para la Investigación de Enigmas Científicos (UGIEC), el boletín Universo y Vida, que Cabria (Fuente 1, pág. 67) considera la publicación pionera de esa generación: un fanzine de modestísima factura, hecho en ciclostil y «casi ilegible», del que solo salieron dos números y que se definía por su dedicación a «la enorme interrogante del Universo y de la Vida». El movimiento ufológico madrileño estaba entonces dividido en grupúsculos: además del UGIEC, el centro que dirigía Enrique Vicente y el grupo Merh Litch de Félix Ares.

    En 1968 militó, con Ares y Enrique Vicente, en el grupo Aleph de Madrid, que dirigía Ares y que surgió como lugar de encuentro de los grupos de la ciudad; el grupo hizo investigaciones de campo concienzudas, sobre todo de la oleada del verano de 1968, y estudios teóricos que a menudo no vieron la luz, incluida la «clipeología», el estudio de las visiones extrañas de la Antigüedad. En 1969 figuró entre los jóvenes «de la cantera», con Ares, Vicente-Juan Ballester Olmos, Felipe Lafitte y Rafael Farriols, en la reunión de Galapagar (Madrid) que intentó formar un Equipo Nacional de Investigadores (ENI).

    En 1970 los miembros de Aleph decidieron reunir a los investigadores serios de Madrid en una nueva asociación, Eridani-Asociación de Estudios Cosmológicos, a la que se sumaron los críticos que dejaron la tertulia de Fernando Sesma en La Ballena Alegre, con el compromiso de abandonar los contactos de UMMO; la presidió José Luis Jordán Peña. Durante un tiempo, el sector estudiantil o «científico» de Eridani, dirigido por Ares y López, hizo importantes trabajos de estadística e investigación de campo. Pero el sector «ummita» seguía interesado en los documentos de UMMO e incluso hacía circular en secreto algunos informes recibidos en la sede, y la incompatibilidad acabó en una ruptura casi violenta: los disidentes, los «científicos», entraron por la ventana en el local social y los «oficialistas» los denunciaron a la policía.

    En 1971 López, Ares y Mari Carmen Tamayo, con solo otros ocho miembros, se constituyeron como CEI-Madrid y continuaron sus estudios. Organizaron en el Centro de Cálculo de la Universidad Autónoma un seminario de tres meses sobre «Aplicaciones de la Informática al estudio del fenómeno OVNI y sus posibles motivaciones físicas y sociológicas», la primera vez, según Cabria (Fuente 1, pág. 70), que el tema ovni se trató en la universidad española. En su primer año el centro dio 23 conferencias sobre temas que iban de la arqueología, la fotografía o la ciencia ficción a la espeleología, y contó con los servicios de una agencia que le facilitaba todo lo que publicaba la prensa española sobre los ovnis. Desapareció en 1974, al dispersarse sus miembros por motivos laborales.

    Entre 1970 y 1971, aún estudiantes de ingeniería, Ares y López hicieron con una amplia colaboración el Estudio de la oleada 1968-1969, que Cabria (Fuente 1) considera el primer trabajo de carácter científico de la ufología española. Mecanografiado y distribuido entre especialistas en una tirada corta, constaba de dos secciones con los compendios de la casuística, con un resumen de cada caso, y una tercera con el estudio estadístico de unos 400 casos, hecho con un ordenador IBM por el primitivo sistema de las tarjetas perforadas. La primera parte la editó Eridani (1970) y la segunda los autores, tras dejar la asociación (1971). Su novedad, según Cabria (Fuente 1), no estaba en la técnica, sino en las hipótesis y las conclusiones: los máximos de la oleada seguían de cerca a las campañas de difusión de casos sobresalientes o de notas del Ministerio del Aire, como el «ovni» de Madrid del 4 de septiembre de 1968 y el suceso de Dueñas (Palencia) del 3 de diciembre, «precisamente dos casos falsos». Los autores aclaraban que no pretendían reducir el fenómeno a lo psicológico, sino mostrar «la tremenda influencia de los medios de difusión en la mente humana». Las distribuciones horaria, semanal y mensual se interpretaban desde el mismo enfoque sociológico (los ovnis se veían más en las noches de verano porque la gente pasaba más tiempo en la calle): por primera vez no se acudía a causas intrínsecas al fenómeno para explicar su comportamiento.

    El estudio buscaba también ortotenias, entonces de moda, y creyó encontrar líneas de «penetración» y «salida» por Cataluña; para explicar la distribución geográfica de los aterrizajes recopilados por Ballester, eliminaba el «factor agrupaciones» (la presencia o no de investigadores en cada zona) y atribuía las diferencias significativas a la distribución de la población rural. Al relacionar la casuística provincial con el clima, la geología, el geomagnetismo y la sismología, encontró que los aterrizajes tendían a darse en terrenos cuaternarios y cerca de líneas de falla, y con frecuencia notable sobre zonas de anomalías magnéticas, un resultado que aparecía por primera vez en un trabajo ufológico. Cabria (Fuente 1, pág. 85) cuenta el estudio entre los tres modelos metodológicos que definieron la ufología científica española desde 1969, junto a la depuración de la información de Ballester y el modelo predictivo de Miguel Guasp, y lo sigue considerando, cuando escribe en 1993, «un estudio serio e importante», original y precursor de cuestiones que los ufólogos trabajaron después. Con este «monumental» trabajo la estadística se convirtió en la principal herramienta de análisis del fenómeno. Frente al método de Ballester y Jacques Vallée, que depuraban antes los casos explicados, Ares y López trabajaban con toda la casuística de la oleada para evitar las distorsiones que introduce el criterio del investigador sobre lo que es un ovni; según Cabria (Fuente 1), toda la ufología estadística española posterior se ha orientado por esos dos métodos contrapuestos.

    Ares y López extendieron el método a toda la casuística española desde 1950 en «Bases para una modelación teórica del fenómeno OVNI», ponencia que presentaron con Ángel Salaverría en el I Congreso Nacional de Ufología (Barcelona, 3 y 4 de diciembre de 1977) y que el CEI publicó en 1978 en las actas de las ponencias técnicas. Para Cabria (Fuente 1, pág. 93) es «el estudio científico con más amplias pretensiones» hecho en España: un modelo que intenta explicar el comportamiento del fenómeno en su conjunto. Partiendo de la información en bruto, los autores comprobaban que su desarrollo temporal no seguía las leyes del azar y que los aterrizajes iban al compás de la casuística general, y descomponían el factor de irregularidad en tres: el incremento gradual de las observaciones (34,3 casos al año en los cincuenta, 90,8 en los sesenta y 147 entre 1970 y 1976), un factor psicológico, que consideraban el fundamental, y un factor incógnita. Como el máximo de una oleada solía seguir a una intensa campaña de los medios, concluían que era el testigo quien motivaba el incremento, un factor extrínseco al fenómeno; suprimidos los factores extrínsecos, la distribución sería prácticamente plana, aunque quedaban irregularidades no explicadas.

    En el análisis espacial, las observaciones de aterrizajes aumentaban con la densidad de población, aunque por debajo de 58 habitantes por kilómetro cuadrado había más casos de los esperables por azar. Un modelo matemático que combinaba la densidad, la dispersión de la población, el clima y la orografía daba una distribución teórica por provincias que coincidía cada vez más con la real a medida que crecía el número de casos (coeficientes de correlación de 0,46 a 0,66), y de 0,79 para los aterrizajes por regiones: la distribución geográfica seguía las leyes del azar, con más casos de lo esperado en Sevilla y en las regiones vasconavarra y pirenaica, y menos en el noroeste, Levante y Zaragoza. De ahí deducían entonces que el fenómeno, aunque acentuado enormemente por factores psicológicos, «conlleva un soporte físico real». En el mismo trabajo retomaron la relación con las anomalías magnéticas: contando los casos en círculos concéntricos de 100 en 100 kilómetros, obtuvieron una correlación de 0,987 con una distribución aleatoria, de modo que las anomalías no influían en la distribución del fenómeno. El sector científico (Ballester, Ares, López y Salaverría) volvió a exponer estos trabajos en el I Congreso Mediterráneo de Ufología (Barcelona, junio de 1979). Cabria (Fuente 1) lamenta que estudios así solo se difundieran en ediciones restringidas para los ufólogos, mientras los libros «basura» sobre los ovnis se vendían por decenas de miles, y que no influyeran en la ufología posterior.

    En otros trabajos con Ares en Stendek, López estudió la relación de los casos con la población total (1979), cuya alta correlación era lógica, porque solo se ven ovnis donde hay gente, pero indicaba para los autores que las observaciones se basaban en hechos reales, aunque fueran confusiones con fenómenos naturales; la distribución anual de la casuística ibérica entre 1951 y 1977 (1979), en la que buscaban para cada irregularidad una causa extrínseca, como la permanencia al aire libre, las vacaciones o la visibilidad, y concluían que el fenómeno podía tener una distribución plana a lo largo del año; la relación con el desempleo, con coeficientes poco significativos, frente a la clara correlación que había encontrado el francés Pierre Vieroudy; y la sismicidad (1980), con un ligero aumento de casos sobre zonas sísmicas que interpretaban como posibles fenómenos luminosos de carácter plásmico originados por las tensiones terrestres. Con Ares fue el proponente de la hipótesis de que las oleadas son un fenómeno social provocado por los medios de comunicación, que el propio Ares quiso confirmar después con el proyecto IVAN. Su último trabajo conjunto citado por Cabria (Fuente 1), «Características fundamentales del fenómeno OVNI en España» (1981), analizaba treinta años de casuística y mostraba que las formas discoidales y metálicas asociadas al «platillo volante» tendían a desaparecer y aumentaban las indefinidas, quizá por la ampliación del concepto de ovni y la influencia de los medios.

    Cabria (Fuente 1) lo describe como el «eterno compañero de fatigas» de Ares hasta 1980. Según él, la investigación estadística de los setenta se debió fundamentalmente a cuatro autores: Ballester Olmos, José Tomás Ramírez y Barberó y, «sobre todo», el tándem Ares-López; la retirada parcial de los tres últimos hacia 1980 explica la crisis de ese campo, que no tuvo relevo. López figura entre los que desaparecieron temporal o definitivamente de la escena con la crisis de la ufología de comienzos de los ochenta. En sus conclusiones, Cabria (Fuente 1) destaca que, tras el análisis estadístico de toda la casuística española, Ares y López acabaron proponiendo que no existía un fenómeno físico inexplicable, una conclusión opuesta a lo establecido.

    Firma también como David G. López y David López.

    Bibliografía

    Publicaciones

    • El fenómeno OVNI. Análisis de treinta años de observaciones en España. — 1982
    • Características fundamentales del fenómeno OVNI en España — 1981
    • Análisis de la correlación entre OVNIS y movimientos sísmicos — 1980
    • Análisis de la distribución horaria de las observaciones españolas — 1980
    • ¿OVNI reincidente sobre el Campo Arañuelo? — 1980
    • 1.er Simposium Nacional de Ufología en Madrid. La evidente necesidad de un mito — 1979
    • Análisis de la distribución de la casuística ibérica a lo largo de la semana — 1979
    • Análisis de la distribución de la casuística ibérica a lo largo del año (periodo 1951-77) — 1979
    • Análisis de la distribución de la casuística ibérica a lo largo del mes (periodo 1950-1977) — 1979
    • Correlación entre desempleo y número de OVNIs — 1979
    • Correlación entre observaciones OVNI y población — 1979
    • El supuesto OVNI de Navalmoral de la Mata (Cáceres) — 1979
    • OVNI tipo 1 en las proximidades de Pastrana (Guadalajara) — 1979
    • OVNIs y fenómenos de ionización atmosférica. Análisis de las observaciones registradas en España — 1979
    • Actas del primer congreso nacional de Ufología — 1978
    • Bases para una modelación teórica del fenómeno OVNI — 1978
    • OVNI tipo I en Valdehúncar (Cáceres) — 1978
    • Análisis de la oleada 1968-69 (Volumen III) — 1971
    • Informe sobre los extraños sucesos de Ucero — 1971
    • Estudio de la Oleada 1968-1969 (2 Volúmenes) — 1970
    1. Entre ufólogos, creyentes y contactados, pp. 60–61, 67–70, 75, 78, 83–85, 92–98, 100, 113–114, 118, 140, 164, 168, 203–204, 258, 271.
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