Reflexión sobre la redacción de los informes de casos: aunque la encuesta se haga con un método objetivo, al redactar el informe el investigador suele interpretar las palabras del testigo, el único que estuvo en contacto con el fenómeno, en lugar de reproducirlas, de modo que «una persona» se convierte en «un ocupante» o «como una palangana» en «una suerte de sombrero circular y cónico». Como el analista trabaja con casos investigados por otros, esa distorsión, evitable, se suma a la que inevitablemente introduce el testigo al narrar su experiencia, y el resultado puede tener más del testigo y del investigador que del estímulo inicial. El autor reconoce haber encontrado esos defectos en sus propios informes y pide transcribir literalmente las declaraciones.
Cuadernos de Ufología (Sevilla), 1.ª época, n.º 9 (marzo de 1985), pp. 23-25.
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