Complemento del artículo de Ricardo Caruncho sobre el caso del polvorín de As Gándaras (Lugo), donde la noche del 27 de noviembre de 1995 los soldados de guardia vieron en el monitor de una cámara unas luces inmóviles y salieron a pedir que apagaran las del campo de fútbol vecino. El autor reproduce las respuestas que obtuvo del Estado Mayor del Ejército de Tierra (marzo de 1996) y de la Región Militar Noroeste (abril de 1996) a sus cartas: las luces correspondían a unas instalaciones situadas en un monte a varios kilómetros, y todo fue una falsa apreciación del servicio de seguridad. Critica el tratamiento sensacionalista que el caso recibió en la prensa y las revistas comerciales.
Cuadernos de Ufología (Santander), 3.ª época, n.º 22-23 (1998), pp. 39-41.
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