Reflexión sobre el método de la encuesta de campo, escrita desde la experiencia del autor, que hizo su primera investigación en 1966. Defiende la «presunción de error»: todo caso debe considerarse explicable mientras no se demuestre lo contrario, y la carga de la prueba corresponde a la extrañeza del informe, no al investigador que lo descarta, como ilustra con un supuesto aterrizaje en un olivar entre Villaverde y Brenes (Sevilla) en 1968. Enumera seis principios para la encuesta: recoger las palabras textuales del testigo, reconstruir el suceso en tiempo real, medir el margen de error del testigo en distancias, tamaños y tiempos, obtener su dibujo, usar cuestionarios y llevar equipo de campo. Cita a Allan Hendry y su manual, y cierra con un diagrama de flujo de la investigación ovni completa, de la encuesta al análisis estadístico, con el que reivindica el estudio del componente físico del fenómeno.
Cuadernos de Ufología (Sevilla), 1.ª época, n.º 2 (1983), pp. 3-8.
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