Revisión crítica de la teoría de la tensión tectónica (TST), defendida por Michael Persinger en revistas de psicología y por Paul Devereux con sus «Earth Lights», con el apoyo del sismólogo John Derr y del geofísico Brian Brady, que obtuvo chispazos luminosos al fracturar rocas en el laboratorio. El astrónomo canadiense objeta el uso de los datos de UFOCAT, de calidad muy desigual; el carácter retrospectivo de las «predicciones», con ventanas de tiempo y áreas tan amplias que no permiten prever dónde ni cuándo se verá un ovni, y el radio de compresión de los seísmos: el de Quebec, de magnitud 6, alcanzaría unos 400 km, lejos de los ovnis de Labrador y Pensilvania que se le asociaron, y lo mismo ocurre con la oleada de Carman (Manitoba). Falta además un mecanismo físico. Reconoce el esfuerzo de sus promotores y plantea una paradoja: si todos los ovnis son OVI, la TST no describe nada real, y si algunos son inexplicados, sus correlaciones han usado casos que no debían.
Cuadernos de Ufología (Santander), 2.ª época, n.º 5 (abril de 1989), pp. 56-60. Dossier «OVNIs como fenómenos naturales». Traducción de José Luis Cavia.
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