Investigación de las huellas paralelas, como de un vehículo oruga, separadas 2 o 3 metros, que un submarinista con más de quince años de experiencia observó el 27 de junio de 1980 a unos 40 metros de profundidad frente a Barbate (Cádiz), mientras trabajaba en una almadraba de atunes, y que Juan José Benítez divulgó como «desconcertantes». Los autores entrevistan al testigo en 1980 y de nuevo el 23 de noviembre de 1984, comunican sus sospechas al almirante jefe del Estado Mayor de la Armada y relacionan las huellas con los minisubmarinos soviéticos con ruedas articuladas que, según la Revista General de Marina (noviembre de 1983) y el Diario de Cádiz (20 de noviembre de 1984), operaban desde hacía diez años en el Estrecho de Gibraltar, noticia que la Armada desmintió al día siguiente. Concluyen que fueron producidas por un vehículo de procedencia terrestre. Se reproducen las noticias de prensa.
Cuadernos de Ufología (Sevilla), 1.ª época, n.º 10-11 (junio-septiembre de 1985), pp. 56-60. Ampliado en «Más sobre el caso de "las rodadas bajo el mar"», n.º 12 (1985), p. 20.
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