Comentario del investigador argentino, fechado en Buenos Aires el 28 de agosto de 1995, sobre el caso de Bariloche del 31 de julio de ese año. En doce puntos repasa las opiniones de un meteorólogo y de un físico del Centro Atómico Bariloche, las condiciones atmosféricas de la noche, los láseres y focos de las discotecas y de las pistas de esquí del Cerro Catedral como posibles fuentes de confusión, con precedentes como el láser del Planetario de Buenos Aires en 1978 o el «buscacielo» de Tucumán en 1994, y las causas técnicas de los apagones de la ciudad y del aeropuerto. Concluye que el caso abrió una oleada en la Patagonia y lo relaciona con su tesis de que las oleadas dependen de una tensión social colectiva, de un sistema de expectativas «espacial» y del refuerzo de los medios de comunicación.
Papers d'Ovnis (Centre d'Estudis Interplanetaris, Barcelona), n.º 21-22 (septiembre-octubre de 1995), pp. 165-166.
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