Resumen del estudio de un equipo de astrónomos italianos publicado en Astronomy and Astrophysics (octubre de 2001) que atribuye la explosión del 30 de junio de 1908 en Tunguska (Siberia) a un asteroide de baja densidad que estalló en la atmósfera sin dejar cráter ni fragmentos. Recuerda las hipótesis anteriores, desde el cometa hasta el miniagujero negro, y los efectos de la explosión, equivalente a más de diez millones de toneladas de TNT, que arrasó más de 60.000 árboles y llenó la atmósfera de polvo durante días.
Papers d'Ovnis (Centro de Estudios Interplanetarios, Barcelona), 2.ª época, n.º 26 (octubre-diciembre de 2001), p. 22.
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