Comentario del rodaje, iniciado el 3 de febrero de 2003, de la película Platillos volantes de Óscar Aibar, con un presupuesto de más de dos millones de euros, basada en los suicidios de los dos ufólogos de Terrassa que en junio de 1972 se dejaron decapitar por el tren convencidos de que sus cuerpos habían mutado para viajar a una base alienígena en Júpiter. El autor critica el tratamiento del caso por Iker Jiménez, a quien el director buscó como asesor, especialmente en lo que se refiere al CEI y a Marius Lleget, destinatario de una de las cartas póstumas que lo apartó definitivamente del tema.
Papers d'Ovnis (Centro de Estudios Interplanetarios, Barcelona), 2.ª época, n.º 31 (enero-marzo de 2003), pp. 17-19.
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