Continuación del trabajo del autor sobre la llamada ley horaria de Vallée, que había interpretado como apoyo a la hipótesis de que los ovnis son objetos físicos de origen exterior. Con el catálogo mundial y el propio de 1.302 casos, cruza la distribución por horas y por meses y concluye que las observaciones se concentran en los momentos de mayor actividad humana nocturna —los viernes y sábados, el ocio—, de modo que los casos interpretados como ovni se distribuyen uniformemente y solo factores extrínsecos alteran esa distribución.
Stendek, n.º 37, septiembre de 1979, pp. 39-41.
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