Relato del representante de Cuadernos de Ufología en Asturias sobre un falso avistamiento de marzo de 1996, ejemplo de la poca fiabilidad de los testigos. Avisado por un vecino de un pueblo cercano, acudió con sus colaboradores y comprobó que el «ovni» era el planeta Venus; sin embargo, la docena de personas reunidas aseguraba que tenía luces rojas, verdes y azules que giraban, que se movía y que días antes había bajado hasta los tejados. Explica cómo los colores los producían los prismáticos sostenidos a pulso y el movimiento, el desplazamiento aparente de los astros, y advierte a los investigadores que dan por buenas en sus libros descripciones así.
Papers d'Ovnis (Centro de Estudios Interplanetarios, Barcelona), n.º 33-34 (septiembre-octubre de 1996), p. 270.
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