Crónica del hallazgo del llamado «humanoide de Atacama»: en el invierno austral de 2003, el jubilado Óscar Muñoz, que buscaba objetos antiguos en las oficinas salitreras abandonadas, encontró junto a la iglesia de La Noria, a 152 km de Iquique, un pequeño esqueleto de 14 o 15 centímetros, con dientes afilados, cráneo abultado y cuatro dedos, que vendió a un tal Fernando. Recoge la investigación del grupo AION y de su representante Mario Pizarro, el examen del médico que lo presentaba como un extraterrestre «enano» de 60 o 70 años de antigüedad, el negocio de las fotografías y la implicación de Ramón Navia-Osorio, presidente del Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos (IIEE) de Barcelona, que visitó Chile para estudiar los casos de su «Intruso Esporádico Agresivo» o chupacabras.
Papers d'Ovnis (Centro de Estudios Interplanetarios, Barcelona), 2.ª época, n.º 34 (octubre-diciembre de 2003), pp. 21-24.
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