Ensayo que se pregunta si las abducciones ocurren tal como se cuentan. El autor señala que ninguna ha sido detectada de forma independiente ni ha dejado pruebas físicas, que el fenómeno es reciente y sucede casi solo en América, y repasa los experimentos de «abducciones imaginarias» de Alvin Lawson, en los que voluntarios hipnotizados construyeron relatos muy parecidos a los «verdaderos», aunque sin su carga emocional. Discute las semejanzas entre testigos y las cicatrices que Budd Hopkins invoca como prueba, y enfrenta los argumentos a favor (coherencia interna, sinceridad, tests psicológicos, cambios positivos en la vida de los testigos) y en contra (falta de pruebas y de testigos independientes, conducta ilógica de los raptores, situación personal de los abducidos, el «efecto contagio» señalado por Ron Westrum).
Concluye, a partir de las tradiciones de raptos por hadas y de paralelos como las posesiones, el poltergeist y la brujería, que la abducción puede ser el marco socialmente aceptado en que algunas personas proyectan un problema psicológico privado, con la visita extraterrestre como «mito autorizado» de la era espacial. Incluye una nota biográfica del autor.
Cuadernos de Ufología (Santander), 2.ª época, n.º 1 (julio-octubre de 1987), pp. 68-76. Publicado en el dossier «Abducciones» del número. Traducción del inglés.
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