Reencuesta del aterrizaje con ocupantes que Pilar Martínez Arregui, ama de casa nacida en 1919, dijo haber visto desde la ventana de su piso de Alegría de Álava en la medianoche del 5 al 6 de diciembre de 1978: una luz que cruzó sobre la vía del tren y se posó en un campo de berzas a unos cien metros, un objeto con cúpula del que vio a dos «hombres» de algo más de 1,80 m y que luego se elevó y se alejó hacia el norte con un sonido como de molinillo de café. El caso lo había investigado José Luis Guillerna Grijalba, del CEI, que lo dio por ovni; cuatro años después Gascón no pudo confirmarlo ni descartarlo y señala detalles inverosímiles del testimonio, como que la testigo dijera ver a esa distancia los travesaños de la vía.
El autor lo presenta como ejemplo del «problema básico» de la ufología: la imposibilidad de convertir en hechos comprobables los relatos de un testigo único, que las tablas de credibilidad (Hynek, Adell, Ballester-Guasp) no resuelven. Incluye el dibujo de la testigo y croquis del lugar. Abrió en la revista un debate con artículos de Luis R. González, José Ruesga y Luis Alfonso Gámez.
Cuadernos de Ufología (Sevilla), 1.ª época, n.º 2 (1983), pp. 17-28. Continúa en «Más y punto final sobre el caso de Alegría de Álava» (n.º 3).
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