Estudio de los casos en que los testigos de un ovni cercano percibieron olores (azufre, quemado, amoníaco, derivados orgánicos). El autor, biólogo, compara esas descripciones con el comportamiento químico del ozono y atribuye las sensaciones a este gas, producido por la ionización del aire en la proximidad del fenómeno mediante un mecanismo físico-químico.
Cuadernos de Ufología (Sevilla), 1.ª época, n.º 8 (1984), pp. 25 y 29-34. Comentado por Antonio Bueno Ortega en el n.º 10-11 (1985).
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