Crítica del «misterio de Sirio» popularizado por Robert Temple, según el cual los dogon de Malí conocían a Sirio B gracias a la visita de unos seres anfibios llegados de ese sistema, los nommos. El autor muestra que la fuente de Temple eran los trabajos de Marcel Griaule y Germaine Dieterlen (Dieu d'eau, Le renard pâle) y expone los estudios de campo del antropólogo Walter van Beek, que no encontró entre los dogon ni el mito de la creación ni los conocimientos astronómicos descritos, sino una construcción colectiva surgida de la presión de Griaule sobre sus informantes. Repasa también la crítica de Carl Sagan.
El Escéptico (ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico), n.º 8 (primavera de 2000), pp. 54-58.
Comentarios
- Entra o regístrate para publicar comentarios
No hay comentarios