Caso de accidente aéreo fantasma: la noche del 12 de febrero de 2001 un vecino de Kinawley (condado de Fermanagh) denunció a la policía que un avión podía haberse estrellado en el monte Benaughlin; la búsqueda, con un helicóptero del ejército británico con detector de infrarrojos, no encontró nada y se suspendió el día 13. Unos doce testigos vieron el fenómeno, atribuido a un meteorito. El autor lo compara con casos españoles similares: el del 9 de julio de 1992 estudiado por Ricardo Campo y Vicente-Juan Ballester Olmos, la «avioneta fantasma» de Sóller de Matías Morey y la falsa alarma de Platja d'Aro de abril de 2000.
Papers d'Ovnis (Centro de Estudios Interplanetarios, Barcelona), 2.ª época, n.º 23 (enero-marzo de 2001), pp. 13-14.
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