Investigación del avistamiento que Julio Domínguez, de 21 años, dijo haber tenido la noche del 27 de octubre de 1990 desde su casa de El Portezuelo (Tegueste), cerca del aeropuerto de Los Rodeos: un enorme objeto alargado, del tamaño de tres DC-9, con luces amarillentas, que sobrevoló en silencio los hangares. A petición de Vicente-Juan Ballester Olmos, el autor comprobó con el Ejército, el aeropuerto y la Guardia Civil que no hubo implicación militar ni vuelos esa noche, y ante la negativa del testigo a responder al cuestionario y las contradicciones de la versión de prensa, cataloga el caso como «probable fraude».
Cuadernos de Ufología (Santander), 2.ª época, n.º 14 (1993), pp. 23-26. Firmado como Ricardo Campo. Ángel Luis Chinea Felipe replicó en el n.º 15 («Aclaraciones al caso de Los Rodeos»).
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